lunes, 15 de agosto de 2016

Ab imo pectore

Me pasa a veces que me pongo triste y tengo ganas de llorar. Se supone que sabemos lo que nos pasa siempre que estamos felices y penosos, nerviosos o enfadados, si miramos en el fondo de nuestros sentimientos y emociones veremos la realidad de lo que nos está afectando. Eso dicen los psicólogos...

Yo en miles de ocasiones no sé decir qué es lo que me pasa, miro y vuelvo a mirar, busco y trato de decirme a mí misma qué es lo que me molesta, para intentar ponerle remedio.


Casi nunca lo logro. No sé si es por esta tendencia mía a la melancolía que me hace regocijarme en los problemas y la angustia y se empeña en no salir de la cueva oscura y dejarme ver la luz.


Cuando me encuentro mal no hay quien me saque, es como si una parte de mí no quisiera salir de ahí, como si necesitara sufrirlo y regodearme y vivirlo mientras lo esté sintiendo porque es parte de mí, de como soy, de mi humanidad.


Es algo imperceptible a los demás, solo la persona que me conoce al máximo se da cuenta, quizá a veces disimula y no me pregunta para no agravarlo pero otras viene a mí porque intuye que me hace falta. No sabe hasta que punto su sola presencia me salva.

En ocasiones es como si tuviera que dejarme llevar en un profundo sueño, en un lago donde flotara y el agua estuviera calma y me llevara donde le pareciera, totalmente ajeno a mi voluntad.


Ahora no tengo paz, no la siento, me parece que es demasiado difícil encontrarla. Me envuelve el miedo y la desesperación.

La sensación de angustia no me deja ni tragar agua o alimentos, mi respiración va a su propio compás, mis movimientos y todos mis actos son por inercia y conocimientos previos, no porque yo los decida.

Estoy porque estoy, existo porque aún respiro aunque sea irregularmente y porque la sangre aún corre por mis venas y eso que tengo la sensación de que hay partes de mí donde se agolpa de una vez y no fluye.

Voy a cerrar los ojos, todo pasará, todo se calma, cuando los vuelva a abrir el mundo será de diferente color de nuevo.

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