jueves, 24 de diciembre de 2015

El 24 de Diciembre

En estas fechas navideñas que parece que se va a acabar el mundo con tanta comida, os invito a que me digáis que preferís comer y/o que coméis en vuestras casas.

Empiezo yo y os cuento las tradiciones en mi familia. Cuando era pequeña comíamos todos en casa de mis abuelos, padres, tios, nietos... y teníamos los típicos entrantes de jamón, queso, lacón, chicharrones etc y por supuesto los langostinos que no podían faltar porque a todos nos pirran.

Luego mi abuela ponía sopa de marisco -que yo nunca comí, la verdad- y de plato fuerte el cordero asado traído directamente por mi tío desde Segovia, que para eso somos castellanos, que se note.

Después de toda la comilona y como si alguien se hubiera podido quedar con hambre se ponían las bandejas de turrón, polvorones, mazapán y demás productos típicos dulces.

Cuando todo eso acababa empezaba la sidra, los villancicos y las panderetas y te ibas a dormir a las tantas cansadísima aunque más feliz que un regaliz.

Desde que que ya somos solo unos poquitos a comer y no se celebra el festejo en casa de mis abuelos, el menú que se come la noche del 24 es bastante menos pesado, hacemos una cena de picoteo -como me gusta a mí llamar- que consiste en: langostinos tigre para todo el personal, seguido todo de unos platitos muy bien preparados de jamón, lomo, chorizo, surtido de queso varios y sorprendentes (y digo esto porque siempre encuentra mi padre alguno nuevo que no hemos probado -es muy cata caldos el hombre-), también comemos salmón ahumado, foi y canapés varios a gusto de cada uno de los que nos sentamos a la mesa, hornazo de Salamanca (que lleva lomo, chorizo y jamón) y ya el elemento diferente de cada año, como pueden ser volovanes rellenos, pastel de verduras o lo que vayamos innovando.

La verdad es que en mi casa no somo muy de carnes en salsas o pescados pomposos, así que nos ponemos morados con esos entrantes y después pasamos directamente a nuestra otra pasión, los dulces.

En el postre nos ponemos las botas con una bandeja de turrones varios -que he preparado yo antes con mi padre como es tradición nuestra- acompañada de otra con polvorones y mazapanes, regado todo ello con cava rosado para que no nos atragantemos.

Con lo cual, te vas a dormir como si te hubieras comido un cochino y para el día siguiente comer supongo que como en la mayoría de las casa más de lo mismo.


Pero lo mejor de todo ese festín es la compañía en la que te lo comes todo. Así que solo decir: Que paséis una noche estupenda con quien os toque u os apetezca y Feliz Navidad a todos desde La Roca mas Diamante del mundo.

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